El Contexto

Los medios de comunicación masiva tienen una influencia indiscutible en los cambios sociales. Si bien esto se verifica en numerosas áreas del quehacer, es en los temas de género donde alcanza uno de sus mayores impactos. Siguiendo a Pierre Bourdieu en La dominación masculina: “… siempre he visto en la dominación masculina, y en la manera como se ha impuesto y soportado, el mejor ejemplo de aquella sumisión paradójica, consecuencia de lo que llamo la violencia simbólica, violencia amortiguada, insensible, e invisible para sus propias víctimas, que se ejerce esencialmente a través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación y del conocimiento o, más exactamente, del desconocimiento, del reconocimiento o, en último término, del sentimiento”.
En efecto, la visibilidad y presencia de las mujeres en los medios, así como el tipo de representación que de ella se hace —junto con la posibilidad de tener un espacio en la toma de decisiones medial —, son de alta relevancia para la velocidad y dirección de la evolución de los temas pendientes de género en todo el mundo así como en nuestro país.

“Sabemos que las maneras cómo las mujeres son mostradas en las noticias tienen un profundo impacto en las actitudes sociales y refuerza los roles de género tradicionales. Reconocer aquello conlleva responsabilidades”, dijo la secretaria general de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, en el prefacio de la versión 2015 del estudio Global media Monitoring Project (GMMP) de ONU. Dicho informe constató – con evidencia de 100 países – que el avance en este sentido ha sido muy lento: sólo un cuarto de las veces las mujeres son sujetos de cobertura en televisión, radio y prensa escrita; constituyen solo el 19% de los expertos citados en los medios y, aunque hay más mujeres reporteando noticias que en 1995, solo son el 37%.